HUIPIL DE SAN JUAN BAUTISTA TLACOATZINTEPEC

Una prenda tejida con historia, mitos, sueños y cotidianeidad

OCTUBRE.11.2017

Cuando una mujer viste, las prendas como los vestidos y las faldas constituyen un lazo importante en su feminidad. Una mujer brilla cuando porta un vestido o al menos, eso es lo que percibo. En particular, debo decir que en mi interior brota una sensación de libertad cuando llevo puesto este tipo de prendas, pero ¿saben?, la primera vez que usé un huipil, experimenté una sensación que es difícil de expresar en palabras. Algo cambió, me sentí segura de quien soy, hermosa, orgullosa, alegre y, sobre todo, en conexión con mi cultura… una conexión que hasta hace poco comprendí. A veces me pregunto, ¿cómo es posible que en tantos años de escuela no me hayan hablado sobre la importancia que tiene la vestimenta indígena y sus significados? Siempre he creído que desde pequeños nos deben inculcar nuestras tradiciones, ya que así se aprecia la diversidad y se refuerza la identidad cultural. Hoy en día, puedo portar un huipil y respetar el trabajo de quienes los elaboran, reconocer el tiempo empleado para ello, pagar lo justo, comprender los procesos de elaboración y significado de sus bordados.

De acuerdo con datos históricos, el huipil o “prenda madre” —¡me encanta ese término!—, era portado en las ceremonias por las mujeres (nuestras antiguas madres) desde antes de la Conquista. Además de denotar la gran destreza y creatividad empleada en su elaboración, el huipil es una extraordinaria pieza en la que se representan símbolos indígenas y una cosmovisión propia. Esta prenda tiene la capacidad de transmitir simbólicamente la vida y el sentir de los pueblos a través de los diseños y técnicas ancestrales que se han transmitido de generación en generación.

Puesto que el huipil se trata de una prenda ligada a nuestra cultura, a lo largo del país existe una extensa gama de variantes, adaptaciones y estilos. El que se observa en las fotografías, es un huipil chinanteco de uso diario, es decir, el que usan las mujeres para sus actividades cotidianas. Se elabora en Oaxaca, específicamente en San Juan Bautista Tlacoatzintepec en la región de la cañada. Consta de tres lienzos, se teje en telar de cintura y el tiempo de elaboración puede ser de hasta tres meses. También existe el huipil de media gala y el de gala, cuyo tiempo de elaboración oscila entre seis y doce meses.

Una parte muy importante de los huipiles es su simbología. El huipil de uso diario tiene tres elementos bordados: al pecho puede encontrarse el águila bicéfala o pueden tener representaciones de los cerros, flores o en este caso, el pájaro sobre la flor que se dice es una señal de los dioses de la chinantla para fundar Tlacoatzintepec. En los costados, bajan unas franjas rojas en forma de zigzag que representan a las serpientes y se dice que están inspiradas en la víbora de coralillo que habita en esa zona. La figura del ave representa al pavo real, que tiene una historia muy peculiar:

“Cuando los animales hablaban, las aves se reunían para lucir y presumir sus plumajes. En ese entonces, al igual que el zopilote, el pavo real tenía las plumas negras, razón por la cual, las demás aves no lo invitaban a sus celebraciones. Como el pavo real anhelaba tanto acudir a esas festividades, ante la situación lloraba de impotencia a la orilla del río. En una ocasión, el tapacaminos se lo topó y al preguntarle la razón de su tristeza, el pavo real le contó que sus plumas eran objeto de críticas. El topacaminos se compadeció y le ofreció intercambiar sus plumajes para que el pavo real pudiera asistir. Contento, se fue a lucir su nuevo traje y dejó al tapacaminos en el río. Al llegar, recibió tantos elogios, que decidió quedarse con las plumas por más tiempo y al terminar la celebración, huyó a los cerros. Como su nombre lo indica, el tapacaminos es un ave que siempre se encuentra en los caminos, carreteras y senderos; pero los chinantecos dicen que cuando el tapacaminos se encuentra en las orillas del río, es porque está buscando al pavo real que le robó sus plumas”.

En el bordado, la figura del pavo real se representa con sus patas negras, el único elemento de su traje que no pudo cambiar. De esta manera, cuando portas un huipil, no solo llevas una prenda alegre y hermosa, sino toda una historia que está íntimamente ligada a nuestra cultura.

Todo es más bonito cuando compartimos

Derechos Reservados© Huipil de San Juan Bautista Tlacoatzintepec® 2019. Producido por Mexicoexquisito® 2019
  • TemaHuipiles de Oaxaca
  • FotografíaFelipe Serrano, Colectivo Alto Papaloapan, Buen día Tuxtepec
  • ModeloLivier García
  • LocacionesSan Miguel de Allende, Guanajuato
  • DiseñoArtesanas de San Juan Bautista Tlacoatzintepec
  • FuentesEl Hilo Continuo
  • Agradecimientos especialesAntropólogo Jesús Rafael Santaella y Colectivo Alto Papaloapan