PRUDENCIO GUZMÁN

El espíritu de fieros guerreros que aún dominan estas máscaras.

JULIO.27.2017

Allá por el año 1530, cuando Nuño Beltrán de Guzmán comenzó su lucha para conquistar el occidente de México, los fieros guerreros indígenas que habitaban esa zona se opusieron a la invasión y dieron una gran batalla. Se dice que hasta que vieron a un hombre de barba montado a caballo y portando una espada, fue que se rindieron. Lo llamaron tlatoani (tastoán), que en náhuatl significa “el que manda” o “señor que manda”.

Con el paso del tiempo, la historia y tradición se mezclaron para dar forma a esta batalla que se representa a modo de danza: la Danza de los Tastoanes, que se celebra cada 25 de julio sobre las calles de Tonalá, Jalisco. En este espacio de duelo, hombres misteriosos ataviados con gabardinas, pantalones o taparrabos, causan gran admiración e incluso temor entre los más jóvenes por tan feroces máscaras (que además de ser el elemento más importante del atuendo, representan rostros humanos deformes en las que predominan los colores vivos o fúnebres, alimañas, largas cabelleras y hasta los grandes cuernos que algunas poseen).

En México, la máscara es un elemento de transformación humana… es el llamado a ser otro. Siempre son fascinantes, misteriosas y cada uno las ve y se las apropia a su manera.

Detrás de estas máscaras, están las manos de artesanos que todos los años elaboran y compiten por crear la mejor de ellas. Estuvimos con Prudencio Guzmán, quien es un gran “mascarero” y nos platicó un poco más acerca de esta valiosa artesanía. A los 19 años de edad, participó en su primera “jugada” y casi al siguiente, elaboró su primera máscara.

“En México, la máscara es un elemento de transformación humana… es el llamado a ser otro. Siempre son fascinantes, misteriosas y cada uno las ve y se las apropia a su manera”, comenta.

Existen tres tipos de máscaras que se elaboran en Tonalá:

Máscara de Barro

Es la más tradicional porque se elabora del material original; sin embargo, no funcionan para la danza, ya que se pueden romper con facilidad. De cualquier manera, han sido utilizadas y apreciadas como piezas de ornamento y colección. Este tipo de máscara se realiza con moldes y tienen diversos terminados (como bruñido o betus).

Máscara de Danza

Para elaborarla, se utiliza vaqueta (una piel gruesa que se dobla, moldea y se cubre con pasta de papel para darle la forma deseada). Prudencio nos comenta que toda máscara debe llevar una trama de manchas, que representan la viruela que los guerreros obtuvieron de los españoles. La ferocidad se le atribuye a la expresión de batalla. Los dientes y las alimañas que cubren el rostro (como serpientes, arañas, alacranes, ciempiés y ratas) corresponden al tipo de animales que habitan lugares húmedos y lóbregos. La crónica oral indica que, cuando la batalla estaba perdida, los sobrevivientes se refugiaban en las cuevas de las inmediaciones del Río Santiago, donde tiempo después serían encontrados sin vida y con esos bichos caminando sobre su rostro. El otro elemento que destaca es la peluca, que suele realizarse con fibra de maguey, cola de vaca o caballo.

Máscara de Papel Maché

Al igual que las de barro, estas máscaras no funcionan para la danza, pero su elaboración conserva los mismos elementos y características principales de esta enigmática artesanía.

Prudencio es de los pocos artesanos que todo el año elabora máscara, ya sea para la danza, para concursar o para vender. Desde que ganó su primer reconocimiento en 1992, se ha dedicado a pulir y perfeccionar su técnica: “En una ocasión, leía unas cartas escritas por Nuño de Guzmán que fueron enviadas en 1530 de Tonalá a España. En ellas decía que ‘los guerreros de esta región son tan fieros, que me ha tocado ver a uno herido por lanza hasta en tres ocasiones y seguir peleando con un español montado a caballo. Son tan fieros que parecen demonios’. Cuando leí eso, se me ocurrió ponerles cuernos de toro o chivo —dada la connotación que se les da con los demonios—. Me gusta mucho experimentar y trato de que cada adecuación tenga un dato histórico que la respalde”, finaliza.

Las máscaras ganadoras de cada año se exponen en el Museo de Artesanías Jorge Wilmot. La más destacada de Prudencio Guzmán es “El Clonador”, que hasta el momento ha sido la que más tiempo le ha llevado elaborar. ¿El motivo? Cada uno de los animales que la cubren, también llevan una máscara puesta.

Hoy en día, la Danza de los Tastoanes se ha convertido en una tradición representativa de Tonalá y cada año, los visitantes acuden a la famosa “jugada”: niños, jóvenes y adultos llegan desde temprano e instalan sus sillas y sombrillas para disfrutar del gran día.

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Derechos Reservados© Prudencio Guzmán® 2019. Producido por Mexicoexquisito® 2019
  • TemaMascaras de Tastoanes
  • ArtesanoPrudencio Guzmán
  • FotografíaElvia Enríquez, Raúl Macias www.raulmacias.com.mx
  • LocacionesTonalá, Jalisco