BARRO DE AMATENANGO DEL VALLE

Antsetik’s pas y Paulina Jiménez

FEBRERO.23.2019

A tan solo 30 minutos de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, entre un hermoso valle verde se encuentra Amatenango, un pueblo donde el oficio de la alfarería se ha mantenido con el paso de los años.

Muy temprano salimos de San Cristóbal de las Casas con rumbo a Amatenango. Te darás cuenta de que has llegado cuando sobre la carretera se avisten los pequeños e improvisados puestos que exhiben figuras de jaguares, gallinas, palomas y vasijas multicolores. Al bajar del colectivo alcancé a distinguir una chimenea alta, referencia que Paulina Jiménez me indicó para llegar a su casa. A ella la conocí en 2017 durante la Feria de Artesanos de Chapala, Jalisco y desde que vi su trabajo me encantó, así que estaba ansiosa por charlar y conocer su taller. Además de esposa y madre, Paulina es líder del grupo Antsetik’s pas Platones del Valle, el cual está conformado por mujeres de familia (hermanas, primas, sobrinas y tías) que heredaron de sus madres y abuelas el oficio de la alfarería. Como colectivo iniciaron en el 2013 y su historia no solo es de tradición, sino también de innovación y aprendizaje constante.

Cuando terminé una pieza hecha con engobe, la envié a la Casa de las Artesanías de Chiapas. Era una vasija grande, la cual estaba decorada con varios animales como el jaguar, ardilla y tortuga. Gracias a esta pieza conocí a la señora Brigitte Ordoquy, quien es la embajadora de la ENC

Paulina, al igual que la gran mayoría de las mujeres del pueblo, inició desde niña a trabajar el barro. Su madre, quien hacía piezas de uso cotidiano como tinajas, cántaros, macetas y floreros; fue quien le dio sus primeras lecciones. “Yo comencé a los 13 años. Mis primeras piezas eran pequeñas y entre las figuras que hacía estaban los pajaritos y gallos. A la gente les comenzaron a gustar y me hacían pedidos. Poco a poco fui haciendo figuras más grandes y recuerdo que llegué a realizar piezas de hasta 30 cm. No es fácil hacer piezas grandes”, menciona. A los 17 años se casó y su suegra, quien también trabajaba el barro, hacía piezas que llegaban al metro de altura. Esto despertó en Paulina la curiosidad por aprender a hacerlas y lo consiguió, pues sus piezas alcanzaron los 100 cm y hasta más. Sin embargo, el tamaño no era el único reto que debía superar.

Con la entrada de materiales como el esmalte acrílico (que es más económico y fácil de obtener), muchos artesanos lo encontraron como una mejor opción para realizar su arte. Esto derivó en un gran problema, ya que poco a poco se fueron rezagando los procesos completamente artesanales. Paulina cuenta que en el pueblo, los artesanos dejaron de utilizar cada vez más los “engobes” (una especie de pasta de cerámica que se obtiene al mezclar distintos tipo de arcilla) y ella, con el objetivo de evitar que se perdieran los antiguos procesos que utilizaban los abuelos, optó por aprender a dominarlos. “Cuando terminé una pieza hecha con engobe, la envié a la Casa de las Artesanías de Chiapas. Era una vasija grande, la cual estaba decorada con varios animales como el jaguar, ardilla y tortuga. Gracias a esta pieza conocí a la señora Brigitte Ordoquy, quien es la embajadora de la ENC —Escuela Nacional de Cerámica—. A ella le encantó mi trabajo, me buscó y me invitó a asistir a un curso que impartía en la escuela. Al principio no me animaba porque yo no hablaba bien el español, pero al final, con el apoyo de mi esposo Clemente Díaz, pude ir y aprender sobre los distintos procesos y técnicas. De hecho, fue también gracias a Brigitte que formé el colectivo y enseñé a las mujeres de mi familia lo que aprendí en la escuela”.

Para Paulina, el curso fue algo que cambió completamente su forma de ver el barro. Tuvo el honor de conocer el trabajo de grandes maestros artesanos y aprender un poco sobre sus técnicas. “Estando ahí, me di cuenta de que había algo que en nuestras piezas no estaba bien, pues prácticamente se deshacían al salir del horno. Pregunté al maestro y me dijo que nuestro material simplemente no funcionaba, pues la arena con la que mezclábamos contenía dolomita. Nosotros siempre hacíamos la quema en el exterior, nunca usábamos horno, así que no sabíamos que al llevar las piezas a temperaturas más altas sucedía eso”.

A partir de eso, Paulina regresó a Chiapas con la idea de conseguir una arena libre de dolomita. Ella sabía que podía conseguirla en Oaxaca, pero debido a la distancia y falta de recursos, vio que sería complicado. Entonces se le ocurrió a Clemente ir a buscarla a un terreno que pertenece a su familia y, para su sorpresa, ahí encontraron. “Hicimos la primera prueba al colocar vinagre en la arena y, como no hizo burbujas, estaba libre de dolomita. ¡Estábamos muy contentos! Después de eso, nos apresuramos a hacer la mezcla con el barro. La primera pieza que hice a partir de esa mezcla la envié a un conocido que también es artesano y tiene un horno de gas para la quema. Al día siguiente, me habló diciéndome que había salido muy bien. ¡Yo estaba muy contenta! Con esa mezcla, nuestras piezas mejoraron bastante y todas las mujeres del colectivo se dieron cuenta. De hecho, cuando nos hacían pedidos, ya nadie quería ‘dejar ir’ sus piezas”, ríe.

Este fantástico proyecto con profunda labor social se lleva a cabo gracias a la Escuela Nacional de Cerámica. La casa-taller de Paulina cuenta con un horno de leña único en su clase, el cual es conocido como “horno de leña sin humo” y entre sus principales características están la altura y posición de la chimenea, su fabricación con materiales locales y adaptación a las necesidades de la comunidad, además de los beneficios para la salud y el medio ambiente, ya que tiene mejor combustión y, por lo tanto, reduce el consumo de leña. El horno es la herramienta final para que las piezas que se producen en este taller sean de la mejor calidad.

Historias como la de Paulina hablan de un México que no deja morir las tradiciones que heredaron nuestros abuelos. El interés por parte de los organizadores como la ENC es fundamental para seguir avanzando y para que todos los mexicanos apreciemos con orgullo los productos de los artesanos.

Todo es más bonito cuando compartimos

Derechos Reservados© Barro de Amatenango del Valle® 2019. Producido por Mexicoexquisito® 2019
  • TemaBarro de Amatenango del Valle, Chiapas
  • ArtesanoPaulina Jiménez, Guadalupe Gómez, Carmen Gómez, Eleuteria Díaz, Arcadia
  • FotografíaLivier García
  • LocacionesTaller Antsetik’s pas Platones del Valle en Amatenango, Chiapas.